Ecosofía: práctica humana y poiesis (1) planetaria

Éste es un artículo sobre las formas de habitar el planeta. “Etimológicamente, la palabra ecosofía combina oikos y sophia, ‘casa’ y ‘sabiduría’. Como en ‘ecología’, ‘eco-’ tiene un significado apreciablemente más amplio que la casa, familia, comunidad inmediata. ‘Casa Tierra’ es más preciso”. Este artículo busca establecer un marco teórico de lo que será una búsqueda sensible por las formas de habitar el propio hogar.

 

Por Guiselle Llantén O.

La ecosofía es tanto crear como encontrar una sabiduría que nos permita responder a la cuestión de cómo habitar el planeta en nuestro contexto actual.

Hace un poco más de una década viví durante una temporada en Irlanda, principalmente andando por Dublín entre la casa donde nació Francis Bacon (transformada en la residencia de estudiantes donde alojaba), la escuela de inglés, las tiendas de discos, librerías, St. Stephen’s Green, Merrion Square, y de sesión en sesión en algunos de los varios pubs del lado sur de la ciudad. Dentro de estas coordenadas, me acostumbré a llevar mi propia bolsita de compras al supermercado, ya que en ninguna tienda te daban bolsas plásticas o de papel, a menos que las compraras. Era como un retorno a la bolsa del pan de cuando tenía cuatro años y salía en la tarde a comprar con mi hermano al almacén del barrio. En los pasos entre este “cambio de hábito” y alguna de las librerías del centro, me encontré con una curiosidad renovada preguntándome sobre el manejo de nuestros recursos energéticos, escasez hídrica, contaminación, etc. La bolsa plástica, mi ropa, mi casa, lo que como, lo que hago, lo que no hago, el andar de todos los días… ¿Qué me dicen? ¿Qué les digo? El asunto se volvió, en palabras de Georges Perec: “Interrogar lo habitual (…) Cómo hablar de estas ‘cosas comunes’, cómo asediarlas, cómo hacerlas salir, arrancarlas del caparazón al que están pegadas, cómo darles un sentido, una lengua: Que finalmente hablen de lo que existe, de lo que somos” (2013; 15).

Con las preguntas encendidas en la conciencia, un día, de visita en la casa de un amigo, pasó por mis manos una copia del libro “La vida autosuficiente” de John Seymour, una guía práctica llena de instructivos y soluciones para la implementación de una huerta urbana hasta una finca saludable y autosuficiente. Meses después, en Chile, recibí como regalo la edición en español del mismo libro, a partir del cual pude enterarme de una serie de procesos, invisibles para mí hasta ese entonces, relacionados con la autogestión básica de nuestra existencia. A pesar de que este texto, y una parte importante de los que consulté en ese entonces, se presentan orientados a adoptar formas de vida saludables, en realidad, creo que mis preguntas no detonaron por una preocupación por mi salud, sino por un deseo de expansión de la mirada, de imaginación, de compresión y vínculo con mi entorno, con mi contexto, sea éste delimitado por las cosas, los espacios o los seres con quienes cohabito. En resumen: ¿Cómo vivo? y ¿cómo puedo vivir?

De acuerdo a Félix Guattari, éstos son los asuntos a los que busca dar respuesta la Ecosofía: “(…) Son las maneras de vivir en este planeta las que están en cuestión, en el contexto de la aceleración de las mutaciones tecno-científicas y del considerable crecimiento demográfico” (2000; 28)2. Como explica Arne Naess, autor que acuñó este término como neologismo en los años ‘70: “Etimológicamente, la palabra ecosofía combina oikos y sophia, ‘casa’ y ‘sabiduría’. Como en ‘ecología’, ‘eco-’ tiene un significado apreciablemente más amplio que la casa, familia, comunidad inmediata. ‘Casa Tierra’ es más preciso” (2008; 32).

Tanto para Naess como Guattari, esta “sabiduría” ha de aplicarse de manera práctica en la propia vida. Sin embargo, Naess concibe la ecosofía en un sentido más estrictamente disciplinario, como una filosofía: “Abiertamente normativa, contiene tanto normas, reglas, postulados, declaraciones de prioridad de valores como hipótesis acerca del estado de las cosas en nuestro universo” (Naess, 2008; 32). De esta manera, de acuerdo a la realidad contextual, cada uno ha de desarrollar ecosofías que respondan a las situaciones prácticas en las que nos envolvemos.

Por su parte, la significación de “sabiduría” en la ecosofía de Guattari hace referencia a una articulación ético-política entre lo que el autor define como los tres registros ecológicos: El medioambiente, las relaciones sociales y la subjetividad humana (Guattari, 2000; 28). Son saberes que desarrollan prácticas que modifican y reinventan las maneras en que los sujetos viven en relación con el medioambiente, con sus parejas, familias y entorno social, como también en relación a su propio cuerpo, el paso del tiempo y “los misterios de la vida y la muerte”(Guattari, 2000; 35).

Podríamos decir que, de alguna manera, nuestra historia humana ha estado atravesada por la actualización de la pregunta por cómo vivir. La particularidad de las ecosofías de Naess y Guattari como respuesta, radica en que su objeto surge en un contexto de crisis: Crisis medioambiental, crisis de la subjetividad humana3. En palabras de Guattari: “A final de cuentas, la problemática ecosófica es aquella de la producción de la existencia humana en sí misma en nuevos contextos históricos”(2000; 34). Nos enfrentamos a la pérdida tanto de nichos ecológicos como nichos de producción de subjetividad.

Existe un número de fenómenos (por el momento no indagaremos en profundidad en ellos) relacionados a la dominancia del capitalismo y al establecimiento de lo que Zygmunt Bauman llama “modernidad fluida”4, que podemos mencionar de manera general como catalizadores de las crisis a las que la ecosofía busca encontrar una salida.

En una época en la que el libre mercado y su irregularidad es la única fuerza reguladora, la actividad humana, en general, es puesta en valor de acuerdo a su potencial productivo. Para Adam Smith, quien sistematiza las bases del capitalismo clásico, el único tipo de actividad productiva es aquél que es intercambiable por capital y produce una acumulación de éste. Esta reducción de la experiencia humana a una práctica de producción y consumo bajo la lógica de la eterna renovación del mercado, perpetúa el establecimiento de “zonas de miseria, hambre y muerte”(Guattari, 2000; 31) que sustentan su existencia, a la vez que homogeniza nuestro imaginario, a través de la producción de una subjetividad moldeada por los medios masivos de comunicación.

Ambos filósofos nos proponen un camino reflexivo como punto de partida para recuperar el territorio. La tierra a regenerar no es sólo el suelo degradado por la producción agrícola de monocultivo, sino que también nuestro paisaje interior donde hemos de redefinir la delimitación de lo posible: las alternativas disponibles para la trayectoria de nuestra imaginación, de nuestro pensamiento, de nuestras acciones, de nuestras maneras de relacionarnos.

Sumado a esto, la propuesta de Naess y Guattari, también está en concebir al ser humano en simbiosis con el planeta y reimaginar la vida desde la realidad fáctica de nuestro vínculo como biósfera. Es esta conciencia de interdependencia la que demanda una observación integral de la realidad, como también respuestas integrales a cuestiones contextuales. En este sentido, la ecosofía es tanto una corriente de pensamiento como una perspectiva, un punto de vista que nos permite buscar y desarrollar prácticas en las que conscientemente priorizamos un habitar donde imperen las relaciones de equilibrio, armonía y sustentabilidad.

Expandiendo el sentido de la vida más allá de la vida humana, este gran gesto integrador lo podemos ver expresado en una escala planetaria y, quizás, incluso cósmica. El origen etimológico de la palabra ecosofía (‘casa’ y ‘sabiduría’), nos remite también al “saber hacer” intrínseco bajo el cual diversas formas de vida tienden a la formación y constante reinvención de sistemas naturalmente sustentables, equilibrados y armónicos. Ésta ecosofía no es la búsqueda humana, sino una expresión creativa, de poiesis planetaria que ya existe, y que se está haciendo y viene existiendo desde siempre.

El sistema casa o solar y la ordenación territorial de las familias: aplicación de la teoría de sistemas a escala micro social. Redes. Revista do Desenvolvimento Regional Ayllón Trujillo, Mª Teresa; Nuño Gutiérrez, Mª Rosa
vol. 13, núm. 2, mayo-agosto, 2008, pp. 261-288. Universidad de Santa Cruz do Sul Santa Cruz do Sul, Brasil.

Aunque haya espacio aún, al menos desde nuestros propios límites conceptuales, para cuestionar la posibilidad de hablar de una sabiduría o inteligencia fuera de la esfera humana, la observación de la naturaleza como punto de partida y fuente de inspiración para resolver problemas humanos ha resultado en el surgimiento de filosofías, prácticas y disciplinas de enfoque ecosófico. Algunas de ellas son la biomímesis, la permacultura, la bioconstrucción, la agricultura sintrópica, los bosques comestibles e incluso el desarrollo de la ecopsicología5.

Ya sea interrogando nuestro cotidiano o dejando que éste nos interrogue, podemos tanto crear la ecosofía como encontrar la ya creada. En cualquier caso, la ecosofía es el marco de nuestro terreno reflexivo y sus preguntas trazan un camino. Este texto es el primero de un andar que caminaremos, a la par, con la palabra: recorremos, tanteamos, subimos la colina y, así como cada pie encuentra su lugar en el próximo paso, la palabra se sitúa en diálogo con la realidad y dejando huella de este tránsito. No hablaremos de grandes hitos ni hechos de actualidad, sino de saberes prácticos, como los nombrados anteriormente, que han sido, son, se imaginan y ensayan desplegándose como mundos posibles.

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Notas al pie:

1 Del griego “creación” o “producción”. En un sentido clásico, abarca actividades de creación humana como también todo lo que la naturaleza trae a presencia espontáneamente.

2 Traducción propia de los textos de Guattari y Naess.

3 “La subjetividad humana, en toda su unicidad – lo que Guattari llama su ‘singularidad’ – está en tanto peligro de extinción como aquellas especies que están desapareciendo del planeta cada día”. (Pindar, I., Sutton, P en Guattari, 2000; 6)

4 La modernidad fluida de Bauman, como característica de nuestra época actual, hace referencia a la disolución de tanto los “grandes relatos” como de las estructuras “micro” que sustentaban la narrativa humana una vez destruida la fe en un gran sistema. Bauman identifica la hiper-fluidez de las estructuras actuales con el alivianamiento del capital, es decir, con la mundialidad del mercado y su desanclaje físico.

5 Sobre estas prácticas y saberes profundizaremos en los próximos artículos.

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Imagen 1 (Blanco y negro)

Escosofía animal: Ilustración del libro “Animales Arquitectos” de Juhani Pallasmaa. Colmena. https://www.arquitecturaydiseno.es/pasion-eco/libro-para-aprender-como-animales-viven-casas-muy-buena-arquitectura_3864/2

Imagen 2 (Blanco y negro)

Ecosofía humana: “Solares Mayas” – Sistemas agroforestales multiestratos de miles de años de antigüedad.

En Ayllón Trujillo, Mª Teresa. (1999) Factores de los procesos migratorios de Yucatán. (2ª edición) Madrid: TAT, 2001

https://www.redalyc.org/pdf/5520/552056854012.pdf

 

Bibliografía.

– Bauman, Z.(2003). Modernidad líquida. Argentina: Fondo de cultura económica. 2000

– Guattari, F.(2000). The three ecologies. Pindar, I., Sutton, P. Trad. New Jersey: Transaction Publishers. 1989

– Naess, A. (2008). Ecology of wisdom: writings by Arne Naess. Berkeley, CA: Counterpoint.

– Perec, G.(2013). Lo infraordinario. Buenos Aires: Eterna Cadencia Editora. 1989