La vida florece en las “alcantarillas del progreso”…

Este artículo nos llega desde México, se trata de la experiencia de una socióloga en un pueblo cuyo lago y río está contaminados. Su encuentro con un pueblo organizado exigiendo medidas, se ve acompañado por una serie de reacciones alérgicas y problemas en la piel que develan que las condiciones de vida de la población, se ven directamente afectadas por la extrema contaminación de las aguas. “La prensa internacional vociferaba al mundo: ¡Chérnobil en cámara lenta!; “¡Infiernos ambientales en México!», en un recorrido conocido a esa altura como el ‘Toxitour’”. Un texto que nos hará pensar, y nos llevará más allá de las perspectivas académicas y las lecturas analíticas. Recordando aquello que hoy en Chile y el mundo se conoce como “zonas de sacrificio”…

¿Quiénes son esos que gritan y cantan? Son la voz del agua y de la tierra que resisten morir.

Por Andrea Ornelas

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Recuerdo la primera vez que escuché sobre los problemas del agua en la región lacustre del interior de Jalisco; uno de los 32 estados que conforman el territorio de México. Para ese entonces, yo iba a la mitad de mi formación como socióloga en la Universidad de Guadalajara, en la ciudad que lleva ese mismo nombre. En ese momento, el tema fue uno más entre los cientos de problemas y fenómenos de la región que nos interesaba entender como estudiantes y personas, desde los límites académicos.

La larga historia de evidencia de contaminación del lago de Chapala y del Río Santiago1, al sur de la ciudad de Guadalajara, se asomaba como tema de estudio a aquellos curiosos estudiantes, en donde me encontraba yo. La crisis del lago y del río en 2019 ya era motivo de encabezados alarmantes, y no sólo en la prensa local y nacional, que venían evidenciando el problema cada cierto tiempo. La prensa internacional vociferaba al mundo: ¡Chérnobil en cámara lenta!2; “¡Infiernos ambientales en México!»3. Grupos de políticos y científicos norteamericanos y europeos vinieron a horrorizarse de los daños del progreso, en un recorrido llamado ‘Toxitour’; ese daño que no les afectaba directamente, pero que, moralmente o políticamente tal vez, incomodaba.

Foto Fernando Carranza García Cuartoscuro

Por un lado, la prensa denuncia la “laxa” regulación de las “autoridades” mexicanas para con las empresas, y por el otro, una voz hecha de muchas voces, que acusan a las empresas y a los estados como una unidad corrupta, dispuesta a eliminar toda fuente de vida, para extraer el mayor beneficio de sus negocios. Esas voces estaban en los pasillos de la universidad, con mis compañeros de clase, con la gente que vivía los terribles infiernos del progreso.

En realidad, el tema ambiental y sus “síntomas” en la sociedad, en los barrios locales, eran temas que se hablaban más afuera que dentro de las aulas; con compañeros que viven cerca de las zonas industriales. La contaminación en este nivel experiencial era en realidad hablar de lo cotidiano, de lo propio. Cosas del día a día.

Un día vi a una persona mayor con una pancarta grande y varios bidones de agua turbia afuera de la universidad, que sentenciaba: “Es URGENTE que termine el infierno en El Salto y los pueblos de la ribera de Chapala”. Debajo de la consigna, se desplegaba un mapa donde se indicaban mediciones de concentración de plomo sedimentado en la hidrografía del lago, a lado, pancartas con fotografías de personas con enfermedades renales, mal formaciones; sufrimiento y condiciones marginales de existencia….no puede ser; ¿qué es esto?, pensé yo en ese momento, pedí el contacto de aquel señor y me fui a mi casa…nos encontramos algún tiempo después.

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Cada vez que disponía del agua para hacer alguna cosa, algo no estaba del todo bien. Desde que llegué a la ciudad para estudiar, me percaté de un olor extraño en el agua desde el primer momento. Me dije a mí misma: ¡Ah, con que esto quiere decir que el agua está dura! El agua olía como a hierro, también un poco a azufre, a veces, sobre todo con el agua caliente, los vapores de agua despedían un olor a cloro que se hacía irrespirable. ¿Serán minerales del agua?.

La sospecha de que eso no era normal incrementó después de un cierto tiempo, cuando la aspereza y el olor del agua, comenzaba a tener relación con problemas de la piel que cada vez me iban surgiendo más. Primero me percaté de la resequedad de manos ¡Es el clima!; dije. Luego un acné casi de efecto corrosivo, la irritación en la cara, la incomodidad ¿La contaminación?; ¿La contaminación de qué?; ¿Del aire, del….agua? La irritación y el malestar comenzaron a afectarme; ¿por qué este problema, si yo no había tenido problemas en la piel nunca?.

Caminaba por el centro de la ciudad y observaba, había tantos rostros como los míos, jóvenes, adultos, viejos, niños. Mucha gente, con problemas en la piel.

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No olvidé el momento de encuentro con ese señor mayor y sus pancartas afuera de la universidad, el tema me continuó dando vueltas en la cabeza. Algo anda mal con el agua en la ciudad, pensaba mientras avanzaban mis conocimientos y las noticias sobre el agua en la región, y también con la hipótesis de que mis problemas de la piel se debieran al hecho de que casi el 60% del agua que recibe la ciudad proviene del contaminado lago de Chapala y dentro de ese porcentaje un 13% proviene del río Santiago. Una reciente nota de periodismo de investigación divulgó que, desde 2011, se han detectado “mil 90 contaminantes de diferente naturaleza química”4 en el río más contaminado de México.

Casi por casualidad, participé en un grupo de labor social que iba a unas comunidades “pobrísimas” de la ribera del lago de Chapala. Eran los pueblos de “Agua Caliente y Chalpicote”, ambos asentamientos estaban a pocos metros de distancia del gran lago.

Llegando a Agua Caliente y Chalpicote, vi lo que se repite una y otra vez en las regiones rurales y los asentamientos en las periferias de las ciudades grandes del país; condiciones de vida que no se miden por la infraestructura y servicios urbanos, sino por la dignidad. Una vereda de terracería a orillas del lago es la única vía de acceso; las casas pequeñitas y encimadas, entre huertas de chayote, se extendían a lo largo de la ribera del lago. Acumulación de basura, y niños y niñas jugando entre ella. También macetas llenas de flores, curioso contraste entre tanta “marginación”. Al poco tiempo me pusieron al día sobre los “vicios” de aquellos pobladores.

Los poblados eran sitios con una vasta cantidad de asistencia por parte de organizaciones humanitarias y religiosas que intervenían “piadosamente” para cubrir algunas necesidades básicas de las personas. Otros eran centros comunitarios que estaban en franco conflicto con el municipio por sus exigencias, aun así realizaban labores de autogestión, sobre todo para atender a los cientos de enfermos. Desde hace varios años, las enfermedades renales de estos poblados evidencian una de las más altas tasas de insuficiencia renal del mundo, después de Taiwán5. Las condiciones “anormales” de esta disfunción eran también, campo perfecto de investigación médica, y han llegado a concluir que el problema de estas personas, es la endogamia, es decir, sus males probablemente serían congénitos, porque se reproducen entre familiares y además, están desnutridos. ¡Ah claro! Herederos de un pueblo indígena, de ser dueños del territorio pasan a ser campesinos y pescadores; de ahí a ser pobres. Orillados a un terruño ya infértil, con el lago sucio por un lado y los pesticidas agroquímicos e industrias por el otro. Pero la culpa es de ellos por sus hábitos. Insólito.

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¡Ya no necesitamos más estudios! ¡Nos ocultaron uno durante 10 años! ¡Queremos soluciones ya!…La rabia; determinación a no dejarse engañar. Las pruebas: un vaso de agua turbia y un estudio académico que nuevamente confirmaba la contaminación ambiental del río Santiago en la sangre y la orina de niños y niñas de las localidades. El estudio fue ocultado por varias dependencias gubernamentales durante 10 años6.

Entre pancartas que decían: “Queremos la vida y no la muerte”, los pobladores de la ribera del río y del lago entregaron un pliego escrito titulado: “Exigencias de los pueblos”, firmado como Asamblea de los Pueblos en Resistencia de la Cuenca Chapala-Santiago. La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) ya había emitido tres medidas cautelares prioritarias con respecto a los problemas de contaminación del Estado7. “Queremos que nos diga qué va a hacer para cumplir con las medidas. Se escuchó en el micrófono una voz de mujer. El Secretario de Salud no las había leído… “Mira nomás, es el secretario de salud y… ¿nosotros le tenemos que decir su trabajo?” Alguien de la multitud exclamó.

Cuando el secretario se fue, un joven tomó el micrófono y comenzó a cantar mientras la gente alzaba los puños.… «Se rompieron las cadenas en Juana y el Salto, por eso en cada esquina ya se están organizando…sigue luchando, sigue luchando, arriba el puño si en verdad quieres un cambio…»8. Había una cierta complicidad entre las personas que estaban ahí, las rimas describían su lucha en primera persona. Absorta, algo me movió, sentí un escalofrío, entonces entendí que esto no era un tema de comprensión académica, sino que era una experiencia de lucha entre la vida y la muerte; de los pueblos, del agua, de las personas de ahí y de la ciudad…el problema nos afectaba a todxs aquí y allá.

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1 Publicación en Facebook de Arquímedes Flores que relata: “En 1973 ya se leía en el periódico El informador, la contaminación del río Santiago por descargas de la industria…” consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.facebook.com/ArquimidesF/posts/675489069741389

2 Fisher, Steve; Malkin, Elisabeth “‘A Slow Motion Chernobyl’: How Lax Laws Turn a River Into a Disaster” en The New York Times; 30 de diciembre 2019. Consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.nytimes.com/2019/12/30/world/americas/mexico-environment-trade.html

Usi, Eva “México: Ríos muertos con tal de atraer inversión” en Deutsche Welle (DW); 18 de noviembre del 2020. Consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.dw.com/es/m%C3%A9xico-r%C3%ADos-muertos-con-tal-de-atraer-inversi%C3%B3n/a-55649183

3 Toledo, Víctor “Paraísos Industriales; Infiernos Ambientales” en La Jornada; 11 de febrero 2020. Consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.jornada.com.mx/2020/02/11/opinion/016a1pol

4 Meléndez, Violeta “Agua Insegura: del río Santiago a los hogares de Guadalajara” en Territorio 26 de septiembre del 2020; consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://territorio.mx/agua-insegura-del-rio-santiago-a-los-hogares-de-guadalajara/?fbclid=IwAR1lz8nUkuiuMANIX79FlsNTstFb-H3CHtj4yU7f2fNSxqlrGvV69zKdx9A

5 Barajas, Diana “San Pedro Itzicán, lugar con más enfermos renales en el mundo” en Milenio 13 de enero del 2020; consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.milenio.com/politica/comunidad/pedro-itzican-tasa-alta-enfermos-renales-mundialmente

6Hernández, Manuel “10 años encubriendo el envenenamiento de niños: cómo ocultó México la contaminación de un río por transnacionales” en RT 23 de enero del 2020; consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://actualidad.rt.com/actualidad/340761-envenenamiento-ninos-mexico-rio-contaminacion-trasnacionales

7Comunicado OEA “CIDH otorga medidas cautelares a favor de Pobladores de las Zonas Aledañas al Río Santiago en México” 07 de febrero 2020; consultado el 07 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2020/028.asp

8Miya Tafari “Regresen nuestro río” en You Tube publicado el 30 de diciembre del 2020. Vínculo: https://www.youtube.com/watch?v=P_thNwp7VL8&t=46s