"Todos en la mira". Un informe audiovisual sobre la criminalización de la protesta en el Uruguay de Mujica. Re-edición…

Por Herr Direktor

“Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”

Liliana Felipe.

Uno escucha hablar al Pepe Mujica y se enternece. El fluir de sus palabras es como el de un abuelo cercano, sabio y amistoso. La caricatura del “Presidente más pobre del mundo” parece ser una metáfora de la sabiduría ancentral de los “votos de pobreza”. Una humildad que se opone al desparpajo y al secretismo de los poderes fácticos. Pero al revisar este documental, desarrollado en Agosto de este año por Plenaria  Memoria y Justicia, un colectivo uruguayo contra la represión, que aboga por quebrar la impunidad y rescatar la memoria, la realidad de Uruguay se muestra distinta. La “Suiza de latinoamérica”, el “progresismo más avanzado”, el país que implementa una ley de aborto y busca legalizar el consumo de marihuana. El país con el noble presidente que da cátedra en la ONU sobre asuntos de filosofía y consumo, parece ser simplemente un espejismo, o al menos, este documental así nos lo señala cuando nos habla de la impunidad de 400 torturadores en el Uruguay y la intervención policial en poblaciones. ¿Cuántos serán los torturadores que caminan libres por las calles de Santiago?

En este Uruguay, los aparatos de represión hererdados de la dictadura, la vigilancia estatal y los procesos mediáticos de criminalización de la protesta social parecen ser cada vez más complejos, avanzados y militarizados. Los relatos e imágenes de este documental, nos llevan con la memoria explotando, a pensar en el Chile actual, y al mismo tiempo, nos remonta a la latinoamérica de hace 40 años. La dictadura cívico militar de 1973 que finaliza en Uruguay en 1985 no es sólo un recuerdo. Se denuncian, como en Chile, medios coludidos que desinforman a la población. Poblaciones “marginales” intervenidas y estigmatizadas y secuestros arbitrarios en manifestaciones sociales, propiciados por “tiras infiltrados”. ¿Le suena parecido a alguna realidad cercana? Hay autores que dirían que se aproxima a la lógica del Estado-penal.

Vigilancia estatal. Cámaras de seguridad. Ficheros. Todos estos mecanismos se repiten. La consigna es que son heredados de las dictaduras pasadas. Y esos enclaves autoritarios, al decir de Garretón, se mantienen reproduciendo en gobiernos de izquierda, las mismas prácticas que criticamos duramente a los regímenes de derecha; un control estatal que no depende únicamente de Mujica y compañía, pero cuyo mantenimiento, se sostiene en la certeza de que el Estado debe controlar a su población, gestionando los alcances de su descontento.

Hace meses publicábamos las diferencias entre Uruguay y Chile ponderando las virtudes de un progresismo que nos causaba admiración. Hoy, ponemos la contraparte; una organización que denuncia ser víctima de persecución y montaje, como en Chile.  Enunciamos un descontento con nuestra propia inocencia, y vemos desnuda una lógica, y una estructura de poder, que por latente y silenciosa pareciese no existir, pero cuando la valentía de la sociedad civil emerje, deja al descubierto que el Estado, donde quiera que sea, funda en la violencia y la armadura tosca de los enajenados cuerpos policiales, toda su relación con la sociedad. No importa si es Pepe Mujica el que lo ordena. Lo importante es que sucede, a pesar de las cabezas de turno que tanto se admiran. El ocaso de los ídolos es casi una necesidad política hoy en día…

¿Cuáles son las reales condiciones que permiten las violaciones a los derechos humanos? ¿Son estos mecanismos los responsables de producir sujetos bajo sospecha y Estados en constante alerta de seguridad?

El miedo es en todas las sociedades de control el mecanismo más eficiente para somenter con naturalidad aquello que suena a disidencia, y neutralizar así a quienes no toleran los pactos que permiten la impunidad de todos quienes torturaron y mataron en el pasado.

Dejamos este documental con la tristeza y la rabia de ver encarnada la propia vigilancia y represión en un país hermano, que en equivalentes recuerdos de los 40 años de su propio golpe de Estado, sufre la degradación más feroz a la que puede verse sometido un pueblo; reconocer la misma violencia que condena, rebotando drástica e inevitablemente sobre sus propios ojos sorprendidos de hastío…

Mis respetos a los que luchan.

pd: Este post fue modificado el 29 del 09 del 2013, en ciertas partes, a raíz de las tergiverzaciones de su contenido. Se ha buscado hilar más fino en el planteamiento del autor, agregando más información, y desarrollando algunos temas que hacían ver que el contenido de este artículo buscaba movilizar sensaciones anti-mujica, antes que advertir sobre las lógicas de la vigilancia estatal, y la necesidad de desacralizar a las figuras políticas, comprendiendo el contexto de control y vigilancia institucional ejercida en latinoamérica y el mundo. En todos lados se cuecen habas.  

Todos en la mira:

Entrevista a Irma Leites de Plenaria Justicia y memoria. Para entender la proveniencia de la crítica.

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